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  • Xisca Homar

POSTUREO: I can't get no satisfaction.


Hablemos de estética de la existencia, no que la vida sea producida como una obra de arte, sino que el arte se actualice en forma de existencia. Es un tema que nos llena de profundidades griegas, para pasar después por los pliegues de Baudelaire, de Nietzsche, del Foucault que estaba de vuelta. La modernidad, la existencia estética, el ascetismo griego, una constelación de signos que aún nos llevan de cabeza.

Cuando la vida entera pasa a ser cosa del poder, ahora que vigilar y castigar van siendo nuestro pasado reciente, y son los mecanismos afinados de seguridad, de control, de transparencia, de prevención, de localización, los que gestionan nuestras existencias, pensar una manera de resistir es cada vez más urgente.

Hacer de tu propia vida una existencia estética podría ser una manera de resistir a lo que hace de nosotros el poder. Una posibilidad abierta, repensar a los griegos para inventar nuevas posibilidades de vida en el presente. Las relaciones de saber y de poder caricaturizan cualquier intento de contestación a una velocidad que da vértigo, y a esa misma velocidad hay que crear, incansables, las resistencias.

El dandismo hoy nos llega vacío de carga política, la bohemia se busca en las tiendas vintage o se invoca en los bares oscuros que reproducen como pueden la oscuridad del Cabaret Voltaire, la Antigua Grecia ha desaparecido de nuestro mapa (aunque los nuevos griegos han vuelto a enseñarnos el camino hacia el Ágora). Incapaces de imaginar nuevas formas de ser, nos aferramos a los “retornos a”. La estética pasa por las existencias virtuales que se muestran como galerías en cada instagram.

Que desayunar sea un arte, que los cócteles y las comidas cotidianas y la camiseta nueva y la playa sin nubes y los aviones y los conciertos y los libros no leídos nunca y los besos y los pies al desnudo y -los que tienen suerte- la cubierta de un barco y sobre todo las noches y los sunsets y hasta los perros y los gatos y la vida toda con todos sus viajes deviene una cuestión estética.

Un giro perverso, una estética de la existencia volcada por completo hacia el exterior. Que no vincula con la verdad, ni es producto del gobierno de sí, ni exige la difícil tarea de liberarse de uno mismo, de dejar de pensar como se piensa para medirse con el Afuera. Una estética que monopoliza la existencia, que la marca con la geolocalización precisa, que la exhibe al detalle.

Una manera idiota de no ver que la vida aún puede algo. Que “la profundidad está en la piel” no era eso. Que la transparencia exigida por el poder es actualizada por esta falsa estética de la existencia, por esta galería del afuera, que ya no lleva mayúscula ni tiene nada que ver con Blanchot, ni con el pensamiento. Una manera idiota de creer que ya no es posible sublevarse, un stand by. Una despolitización absoluta de la existencia.

#filosofia #postureo #opinion #foucault #estetica

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Estéticas del pensamiento

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