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  • Xisca Homar

“Fuck May 68. Fight now!”


Maurice Blanchot hablaba de la “muerte política”. Es la muerte que pone nuestras vidas en estado de espera y viene a instalarse cuando el poder se transforma en potencia de salvación. La vida entera se paraliza ante la amenaza de una guerra inminente. Una guerra de rostros múltiples que viene últimamente a encontrarnos con la máscara de la amenaza terrorista.

Foucault apuntó que el poder moderno se nos presenta como poder pastoral, dedicado a la salvación de todos y cada uno de los miembros del rebaño. Entonces la sociedad queda inevitablemente dividida en víctimas y cuidadores -esos que no(s) gobiernan, a nosotros que ya estamos cansados de ser gobernados, así- .

Frente a este “poder salvador”, que se vuelve cada vez más inmune a nuestros reclamos, Blanchot apuesta por una resistencia que recibe enteramente su fuerza del NO. Se trataría de un rechazo común y anónimo, en el que se entrelazarían los límites que nos separan: “la amistad de ese NO certero, inquebrantable, riguroso, que les mantiene unidos y solidarios”.

Cuando Blanchot escribe estas palabras se refiere a un hecho concreto que se sitúa precisamente en Francia. Se trata del momento en que los hombres franceses se negaron a ir a la guerra de Argelia, no acataron el llamamiento del ejército. Lanzaron un grito de insumisión y de rechazo contra determinado sistema de dominación.

Hay un límite, más allá del cual la vida no merece ser vivida. Una situación que trastoca nuestra sensibilidad, que rompe el trascurrir cotidiano de nuestra normalidad. Deleuze le pone nombre a esta experiencia, se trata de lo intolerable. Pero cuando tiene lugar lo intolerable se puede estar o no a la altura.

Sabemos que nuestros cuidadores van a seguir matando a miles de inocentes en nombre de nuestra seguridad. Sabemos dónde está Siria y dónde están los campos de refugiados saharauis. Sabemos quién combatió en Afganistán contra los soviéticos y de dónde provenían las armas. Sabemos qué significa ser refugiado, ¿lo sabemos?

Quizá el reloj nos está dando la hora del rechazo. La hora del NO sin matices, no a las fronteras que matan, no a los bombardeos de noche, no al paternalismo político y a los cinturones suicidas. No tenemos soluciones afirmativas, ni propuestas tranquilizadoras. Tenemos la potencia del NO, que tiene que ser rotundo y sin concesiones.

Es difícil estar a la altura de lo intolerable, pero seguro que es mucho más difícil vivir una vida que ya no merece ser vivida. Practiquemos el NO, el único capaz de invocar la dignidad común.

#opinion #foucault #filosofia #siria #guerra #intolerante #blanchot

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Estéticas del pensamiento

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